VIH y otras ITS

PREVENCIÓN SEXUAL

¿QUE PRÁCTICAS SEXUALES TIENEN MÁS RIESGO DE TRANSMITIR EL VIH?

Unas prácticas sexuales tienen en general más riesgo que otras, pero el riesgo siempre depende de tu comportamiento. Por ejemplo, utilizar un preservativo caducado o sin lubricante puede facilitar que se rompa haciendo que, para una misma práctica sexual, el riesgo pase de “bajo” a “alto”. Tú también haces que el riesgo aumente si practicas sexo oral cuando sangran las encías, lo que quiere decir que hay puertas de entrada abiertas al VIH.

Así pues, infectarte depende de lo que  hagas, de cómo lo hagas y de con quien lo hagas.  Evitarlo está en tus manos.

La penetración anal y vaginal sin protección (condón) son las prácticas sexuales de mayor riesgo para contraer el VIH.

Hay quien piensa que  sólo  el hombre que es penetrado (o pasivo) o las mujeres se pueden infectar. Sin embargo, el hombre que penetra (o activo) también puede infectarse con el VIH, al entrar en contacto, a través de pequeñas lesiones en su glande o uretra, con sangre infectada que suele haber en el recto como consecuencia de la penetración o con secreciones vaginales.

En las distintas formas de sexo oral hay cierto riesgo de contraer el VIH. En general, ese riesgo es bajo, especialmente si no hay eyaculación, sin embargo  puede aumentar si hay puertas de entrada para el virus.

En la masturbación sólo hay riesgo si el semen, o las secreciones vaginales, o la sangre infectados entran en contacto con lesiones, heridas o llagas en las manos o los genitales.

En los besos hay cierto riesgo sólo si hay sangre presente y lesiones, heridas o llagas en la boca, garganta o encías que pueden servir como puertas de entrada al virus. Por eso, es importante tener una adecuada higiene bucal, acudir regularmente al dentista y evitar cepillarse los dientes o pasarse el hilo dental inmediatamente antes de tener una relación sexual (porque pueden hacerte sangrar las encías).

¿CÓMO PREVENIR LA TRANSMISIÓN DEL VIH?

En la penetración anal y vaginal, usar siempre y adecuadamente un preservativo de látex reduce considerablemente el riesgo de infectarse con el VIH. La eficacia de los preservativos de látex a la hora de impedir la trasmisión del VIH ha sido ampliamente demostrada mediante métodos científicos, tanto en estudios de laboratorio como de “vida real”. Por tanto, con relación a la prevención del virus del VIH, el condón es el método más eficaz para las personas sexualmente activas.

Sin embargo, también sabemos que su eficacia  está en función del uso que le damos. Lo cierto es que hay personas que no saben usarlo o lo hacen mal, de ahí que el condón no elimine al cien por cien el riesgo porque podría romperse o deslizarse dentro del ano o la vagina. Por ello, no sólo es necesario usar siempre el preservativo sino también hacerlo adecuadamente.

En el sexo oral puedes protegerte de la siguiente manera:

  • En el contacto boca-pene: Evita que eyaculen en tu boca y, sí lo hacen, no te tragues el semen, escúpelo y enjuágate la boca con agua. Si quieres más protección, usa un preservativo. Se venden condones de sabores para la realización de esta práctica.
  • En el contacto boca-ano: para estar más protegido puedes poner sobre el ano un preservativo cortado a lo largo, un cuadrante de látex o plástico para envolver alimentos.
  • En el contacto boca-vulva: evita tragar las secreciones  vaginales. Para estar más protegido puedes poner sobre la vulva un preservativo cortado a lo largo, un cuadrante de látex o plástico para envolver alimentos.

¿CUÁLES SON LAS REGLAS DE ORO DEL SEXO MÁS SEGURO?

  1. En la penetración anal o vaginal usa siempre el condón, desde el principio hasta el final.
  2. En la felación, evita que eyaculen en tu boca.
  3. En el cunnilingus evita tragar el flujo vaginal.
  4. Si no estás seguro de lo que pueda ocurrir protégete y protege a tu pareja.

¿CÓMO NO SE TRANSMITE EL VIH?

El VIH no puede vivir fuera del cuerpo humano, por eso no puede transmitirse en ninguna actividad de la vida diaria, como:

  • Darse la mano, abrazarse o besarse.
  • Por lágrimas, sudor, tos, estornudos, orina o heces.
  • Por la ropa, los muebles, teléfonos, o por objetos de uso común.
  • Por los alimentos, la vajilla  o los cubiertos.
  • Por compartir duchas, lavabos o W.C.
  • En los lugares de trabajo, en las instalaciones deportivas, o de los establecimientos públicos.
  • En los medios de transporte (autobuses, trenes, aviones,…).
  • Por picaduras de mosquitos, otros insectos o animales.

 

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